TRIBUNAL ECLESIÁSTICO METROPOLITANO DE MÉXICO

Causas legítimas de separación

El Código enuncia, no exhaustivamente, las causas para una legítima separación:

1. El adulterio (c. 1152): en este supuesto, debe presentarse la causa de separación en el plazo de seis meses (c. 1152 § 3).

2. Poner en grave peligro espiritual o corporal al otro cónyuge o a la prole. En este supuesto, si la demora en pedir la causa de separación implica un peligro, el cónyuge puede separarse por autoridad propia. Pero al cesar la causa de separación, debe restablecerse la convivencia conyugal, a no ser que la autoridad determine otra cosa (c. 1153).

3. Hacer de otro modo demasiado dura o imposible la vida en común (c. 1153 § 1).

4. El abandono fraudulento del cónyuge.

 

RATO Y NO CONSUMADO

El matrimonio no consumado entre bautizados, o entre parte bautizada y parte no bautizada, puede ser disuelto con causa justa por el Romano Pontífice, a petición de ambas partes o de una de ellas, aunque la otra se oponga» (c. 1142). En contraparte, «El matrimonio rato [sacramental] y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte» (c. 1141). Para la disolución del matrimonio no consumado se observa el proceso super matrimonio rato et non consummato, 20 diciembre 1986, promulgado por la Congregación para los Sacramentos.

Se trata de un proceso administrativo, aunque la instrucción sobre la inconsumación y la causa justa tenga elementos cuasijudiciales o sea llevado por un juez.

CONDICIONES PARA CONCEDER LA DISPENSA

Suponiendo que ambos cónyuges o uno de ellos presenta su escrito petitorio para la dispensa del matrimonio rato y no consumado, se requieren las dos siguientes condiciones para conceder la dispensa:

VALIDEZ DE LA DISPENSA

 

La validez de la dispensa del matrimonio rato y no consumado depende de la objetiva no consumación del mismo y de la causa justa. En efecto, decía el decreto de la Congregación para los Sacramentos: «Si los hechos difieren de las declaraciones de los oradores, es decir, si el matrimonio rato fue de hecho consumado, y la verdad no fue descubierta en el juicio, sea por culpa o descuido del tribunal o por fraude o negligencia de las partes y de los testigos, la dispensa pontificia que se obtuviera sería nula e inválida debido a la carencia de fundamento en los actos…» Sin embargo, si el proceso formal no se siguiera al pie de la letra, no por eso sería inválida la dispensa concedida por el Romano Pontífice.

 

INCONSUMACIÓN

 

El matrimonio válido entre bautizados se llama sólo rato, si no ha sido consumado; rato y consumado, si los cónyuges han realizado de modo humano el acto conyugal apto de por sí para engendrar prole, al que el matrimonio se ordena por su misma naturaleza y mediante el cual los cónyuges se hacen una sola carne».

 

En otras palabras, lo que consuma el matrimonio es el acto sexual conyugal posterior a la emisión y recepción del consentimiento, no la procreación. Se trata, pues, de la unión genital respetuosamente realizada entre dos cónyuges, consistente en la introducción del miembro viril en la vagina de la mujer  y  la eyaculación directa e inmediata del líquido seminal (que no necesariamente es semen elaborado en los testículos) en la vagina de la mujer, independientemente de su composición química, es decir, sea el líquido fecundo o infecundo.

CAUSA JUSTA

 

Para que el Romano Pontífice conceda la dispensa, se necesita una causa justa. Ésta deberá ser proporcionada a la gravedad de la disolución de matrimonios consumados. En términos generales, la salvación de las almas es la última causa justa. En este sentido, la concesión de la dispensa constituiría la única solución apropiada para proveer al bien espiritual de las personas. Según la jurisprudencia de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, se pueden mencionar algunas causas, a modo de ejemplos, como son:

 

- La aversión o el rechazo serios de la otra parte.

- No hay esperanza de reconciliación y de éxito en el matrimonio.

- Existe miedo por futuro escándalo.

- Una de las partes ha contraído matrimonio civil de nuevo.

- Hay separación civil o divorcio con peligro de incontinencia de la parte inocente.

- Hay impotencia probable con peligro de incontinencia.

- El contraer una enfermedad incurable después del matrimonio. etc,

 

FASES DEL PROCESO

 

El proceso de los casos super rato se compone de dos grandes fases: la fase diocesana, en la que se colectan las pruebas suficientes de la no consumación y de la causa justa, así como la recomendación del obispo diocesano, y la fase romana, en que la Sede Apostólica, es decir, el Departamento especial de la Rota Romana evalúa las actas recibidas para una posible recomendación afirmativa al Romano Pontífice.

FASE DIOCESANA

 

El período introductorio incluye la aceptación o rechazo de la petición de la dispensa y la designación del instructor. El obispo diocesano y equiparados (cf. c. 368), como también los que están interinamente al frente de la Iglesia particular, en sede vacante o impedida, del domicilio o cuasidomicilio del orador, son la autoridad competente para recibir la petición y designar instructor. Sin embargo, en casos particulares, puede pedirse a la Rota Romana prórroga de competencia para presentar la petición ante el obispo del lugar donde se haya de recoger la mayor parte de las pruebas, siempre y cuando de su consentimiento el obispo del domicilio o cuasidomicilio del orador.

 

Se trata de una petición, no de una demanda. Se dirige al Romano Pontífice a través del obispo diocesano o equiparados del domicilio o cuasidomicilio del orador21 (c. 1699 § 1) o donde se haya de colectar la mayor parte de las pruebas, previa licencia de la Rota Romana. Únicamente pueden presentarlo ambos cónyuges o uno de ellos, aunque el otro se oponga (c. 1697). Cuando el caso plantea especiales dificultades de orden jurídico o moral, el obispo diocesano debe consultar a la Rota Romana y atenerse a sus instrucciones. Una vez recibida la petición y verificada la imposibilidad de reconciliación, el obispo debe designar el instructor, asistido por el defensor del vínculo y un notario. Para esto, el obispo tiene ordinariamente tres opciones a seguir, establemente o en cada caso: encomendarlo a su tribunal, al tribunal de otra diócesis o a un sacerdote idóneo (c. 1700 § 1).

FASE ROMANA

 

Una vez terminada la instrucción diocesana, las actas y la recomendación del obispo son enviadas al Departamento correspondiente de la Rota Romana, a quien corresponde juzgar sobre la inconsumación y la justa causa. Cuando la Rota llega a un juicio afirmativo, se la presenta al Papa con la recomendación de conceder la dispensa. El rescripto de dispensa es redactado por la Rota y enviado al obispo diocesano, quien se lo comunica a las partes y a los pastores del lugar de bautismo y del matrimonio para que hagan las anotaciones marginales en los correspondientes libros de bautismo y de matrimonio (c. 1706). Entonces, las partes podrán contraer nuevas nupcias.

 

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